La coronación de Carlomagno no fue una coincidencia; fue el resultado de una cuidadosa planificación por parte del Papa León III. En el día de Navidad del año 800, el Papa León III celebró una gran ceremonia de coronación para Carlomagno en la Basílica de San Pedro. Durante la ceremonia, el Papa colocó inesperadamente una corona del emperador romano occidental sobre la cabeza de Carlomagno, declarándolo 'Emperador de los Romanos'. Carlomagno se sintió sorprendido y desorientado ante tal honor. Sin embargo, la acción del Papa no solo fue un gesto de gratitud por el apoyo de Carlomagno, sino también un medio para fortalecer la posición de la Iglesia en la Europa medieval.
Carlomagno, conocido por su destreza militar, había librado numerosas batallas, convirtiendo al Reino Franco en uno de los imperios más grandes de Europa Occidental. Aunque era reacio a ser coronado como emperador, las acciones del Papa cambiaron el rumbo de la historia, estableciendo a Carlomagno como un líder simbólico de la Europa medieval.