Hace cuatro mil años en la antigua Babilonia, la luz del sol se derramaba sobre las orillas del río Éufrates, donde jueces y escribas registraban diligentemente cada detalle en la sala del tribunal. Se estaba juzgando un caso relacionado con la calidad de una casa, y el constructor tuvo que admitir los hechos. El juez revisó documentos legales antiguos y finalmente dictó que el constructor debía reconstruir la casa. Este fallo refleja los principios de equidad y justicia, que aún parecen razonables incluso desde una perspectiva moderna.
El Código de Hammurabi consta de 282 leyes y es un producto del período de prosperidad del Imperio babilónico. No solo es una colección de leyes, sino también la piedra angular del orden social. En esa época, sin un sistema legal unificado, las actividades comerciales normales eran difíciles de llevar a cabo. La creación del Código de Hammurabi facilitó las transacciones comerciales y protegió los intereses legítimos.
El Código de Hammurabi ha sobrevivido hasta hoy, siendo la versión más completa descubierta en 1901 por un arqueólogo francés en una gran piedra negra. Esta piedra, que mide 2.5 metros de altura, está inscrita con 49 columnas de escritura cuneiforme que detallan el contenido del código. Muchos de los fallos en el código pueden parecer excesivamente severos según los estándares actuales, pero reflejan el contexto social y los valores de la época. Por ejemplo, los castigos retaliatorios por lesiones y el trato diferente a esclavos y libres ilustran las limitaciones de esa era. Sin embargo, proporciona una referencia invaluable para las generaciones futuras.