Un sábado de 1909, el profesor C.E. Sherman de la Universidad Estatal de Ohio vivió un increíble 'día perfecto'. Casi cada paso que dio ese día condujo a un éxito inesperado, culminando en su descubrimiento de todos los mapas y materiales que necesitaba. Desde la visita a la Oficina de Ingeniería Federal por la mañana y la obtención de un mapa preciso del río Ohio, hasta encontrar inesperadamente un mapa del condado de Highland en una agencia de boletos en Norwood por la tarde, e incluso encontrarse con un viejo amigo que no había visto en años, el día de Sherman parecía predestinado, con cada momento desarrollándose de manera fluida y mágica.
Ese día, Sherman tomó un tren a Cincinnati y visitó de inmediato la Oficina de Ingeniería Federal, donde adquirió fortuitamente el mapa del río Ohio. Luego, se encontró con un agente de boletos en Norwood, quien desenterró un mapa polvoriento del condado de Highland de una pila de libros. En Chillicothe, Sherman se encontró con un viejo amigo, y durante su conversación, el amigo se encontró inesperadamente con el caballero que había escrito a Sherman. Finalmente, en Waverly, Sherman no solo encontró a un mecánico y estudiantes del condado de Pike, sino que también descubrió el mapa del condado de Pike a través de la vieja Grace, incluso viendo una versión refinada del mapa del condado en el juzgado.
A lo largo del día, Sherman sintió que cada acción que tomaba estaba perfectamente alineada con sus objetivos, como si todo hubiera sido meticulosamente organizado sin un solo error. No pudo evitar maravillarse de cómo ese día se sentía como una bendición de la diosa de la suerte.