En el Templo Chuguji en Nara, Japón, hay una estatua de Kannon Bodhisattva tallada de un solo tronco de ciprés. En el otoño de 1987, los devotos notaron que lágrimas brotaban de los ojos de la estatua de Kannon, lo que atrajo una atención generalizada. El gobierno incluso envió policías para mantener el orden ante la abrumadora multitud. Los científicos también se involucraron, tratando de descubrir la verdad detrás de este fenómeno milenario de la llora del Bodhisattva. Después de una investigación exhaustiva, descubrieron que las lágrimas no eran una manifestación de compasión divina, sino el resultado de la absorción de humedad por el ciprés, lo que causaba que el vapor de agua se condensara en gotas en los ojos de la estatua. Esto reveló una explicación científica en lugar de un fenómeno sobrenatural.

De manera similar, en el Templo Ersheng en el condado de Gong'an, provincia de Hubei, China, se informan fenómenos misteriosos similares. El templo alberga estatuas del Tathagata Qingyeji y Lu Zhide, que también lloran debido al ambiente húmedo. Los ojos de estas estatuas están hechos de cristal y, a medida que aumenta la humedad, el vapor de agua se condensa en ellos, formando lo que parece ser lágrimas. Este fenómeno no es raro; las estatuas en el Templo Ersheng pueden llorar durante todo el año, excepto en invierno.

En el Templo Tava de Vietnam, una estatua también lloró en el verano de 1987. Esta estatua era en realidad un cuerpo humano real tratado con preservativos. Con el tiempo, los métodos de preservación fallaron y los órganos internos comenzaron a descomponerse, lo que resultó en la fuga de líquido de las cuencas oculares. Este descubrimiento llevó a una reevaluación de las momias antiguas y reveló las verdades científicas detrás de estos fenómenos misteriosos.