Hace más de medio siglo, los arqueólogos descubrieron un misterioso grupo de tumbas submarinas frente a la costa de los Estados Federados de Micronesia en el Pacífico Occidental. Rodeado de pilares de piedra y ubicado dentro de un arrecife de coral, este sitio es el lugar de descanso final de los jefes locales. En 1920, el erudito japonés Sugihira intentó desvelar los secretos de la tumba, solo para convertirse en víctima de la maldición del jefe, lo que llevó a su muerte prematura. Después de esto, varios otros académicos también enfrentaron infortunios, añadiendo un aire de misterio a la región.

No fue hasta 1970 que el biólogo japonés Yohei Shirai regresó al sitio, embarcándose en una emocionante aventura. Tan pronto como pusieron un pie en la pequeña isla, el clima se tornó ominoso con relámpagos y lluvia torrencial. Los tres huyeron del 'templo', y tan pronto como su barco se alejó, el clima se despejó de inmediato. El jefe les había advertido que esta era una advertencia de los muertos y que no debían regresar. Recientemente, un equipo de investigación científica estadounidense trajo equipos avanzados y confirmó a través de datación por carbono que los pilares de piedra datan del siglo XII, pero el misterio de cómo desbloquear la 'maldición' sigue sin resolverse.