El difunto académico germano-boliviano, el profesor Arthur Posnansky, dedicó casi medio siglo a estudiar las ruinas de la antigua ciudad de Tiahuanaco, revelando un asombroso misterio histórico. Utilizó el principio astronómico de la oblicuidad de la eclíptica para suponer que la fecha de construcción de la Plaza Kalasasaya podría datar de hace 17,000 años. La oblicuidad de la eclíptica se refiere al ángulo entre la órbita de la Tierra y el ecuador celeste, que cambia con el tiempo en un ciclo de aproximadamente 41,000 años.
Para comprender este complejo concepto astronómico, imagina la Tierra como un barco cuyo eje se inclina a medida que orbita alrededor del Sol, lo que provoca variaciones en la oblicuidad de la eclíptica. Posnansky dedujo el ángulo en el que se construyó la Plaza Kalasasaya observando los cambios en las posiciones del amanecer y el atardecer, llegando a la conclusión de 15,000 a.C. Este descubrimiento desafía las perspectivas históricas tradicionales y desató un acalorado debate en la comunidad científica.
Entre 1927 y 1930, un equipo de astrónomos, incluidos el Dr. Hans Ludendorff, director del Observatorio de Potsdam en Alemania, y el Dr. Friedrich Becker del Observatorio Vaticano, realizaron un estudio en profundidad de la teoría de Posnansky, confirmando finalmente que sus hallazgos eran fundamentalmente correctos. Sus conclusiones no solo validaron los antiguos orígenes de Tiahuanaco, sino que también suscitaron numerosas especulaciones sobre sus constructores y sus intenciones.