Situada a una altitud de 3,500 metros sobre el nivel del mar en Cusco, Perú, la fortaleza inca de Sacsayhuamán es verdaderamente impresionante. Las enormes estructuras de piedra están interconectadas sin el uso de mortero o cemento. Un bloque de granito, que se eleva a 8 metros de altura, está pulido a la perfección, como si hubiera sido elaborado por maquinaria moderna. Aún más asombroso es el hecho de que no hay espacios entre estas enormes piedras, lo que les permite mantenerse estables incluso durante los terremotos. ¿Cómo se construyeron estas estructuras? ¿Poseían los incas una tecnología extraordinaria, o hubo alguna otra fuerza involucrada en esta construcción?
Un enigma similar existe en Puma Punku, Bolivia. Aquí, una enorme piedra de diorita presenta surcos y agujeros tallados de manera intrincada, lo que indica claramente un trabajo artesanal meticuloso. Un bloque de diorita de 10 metros de altura tiene un surco del grosor de un cabello, con pequeños agujeros espaciados cada pocos centímetros a lo largo de su longitud. Tal artesanía exige un alto nivel de precisión, que aparentemente solo podría lograrse con las herramientas más avanzadas. Sin embargo, la gente de esa época no tenía acceso a herramientas metálicas, y mucho menos a maquinaria compleja.
¿Quién creó exactamente estas maravillas? Algunos creen que fueron los incas, que poseían técnicas arquitectónicas avanzadas y conocimientos matemáticos. Otros especulan que tal vez otras civilizaciones o vida inteligente extraterrestre jugaron un papel en esta construcción. Después de todo, los métodos de diseño y construcción utilizados en Puma Punku superan con creces la comprensión de las personas de esa época.