Cuando la gente escucha el nombre Mercurio, a menudo piensa en la presencia de agua. Sin embargo, las observaciones astronómicas modernas revelan que no hay mucha agua en Mercurio. La temperatura más alta del planeta alcanza los 427°C, mientras que la más baja desciende a -173°C, y no hay agua líquida en su superficie. Incluso si se enviara agua allí, se evaporaría debido a las altas temperaturas. Entonces, ¿realmente existen icebergs en Mercurio?
En agosto de 1991, astrónomos estadounidenses observaron con un gigantesco telescopio en Nuevo México que hay icebergs en la superficie de Mercurio, ubicados en áreas sombreadas. Estos icebergs tienen diámetros que oscilan entre 15 y 16 kilómetros, con hasta 20 identificados, y el más grande puede alcanzar hasta 130 kilómetros. Están ocultos en cráteres y valles que nunca han sido expuestos a la luz solar, con temperaturas que bajan a -170°C. Estos icebergs pueden haberse formado hace 3 mil millones de años, y debido a las condiciones de vacío de Mercurio, solo se derriten aproximadamente 8 metros de hielo cada mil millones de años.
La formación de icebergs en Mercurio sigue siendo un misterio. Algunos creen que durante la formación de Mercurio, el núcleo se solidificó primero y experimentó sacudidas intensas, lo que provocó que la superficie se arrugara y que hubiera erupciones volcánicas frecuentes. Los impactos de meteoritos y cometas trajeron agua al planeta. Otros argumentan que esta agua puede haber estado presente en Mercurio desde el principio.
El misterio de los icebergs en Mercurio ha despertado un gran interés en la comunidad académica.