La Luna, tal como la conocemos, es un mundo seco, desprovisto de atmósfera y agua, siendo los "mares lunares" en realidad vastas llanuras. Sin embargo, algunos científicos cuestionan esta noción, sugiriendo que la Luna pudo haber experimentado actividad volcánica que liberó grandes cantidades de vapor de agua durante las erupciones. Por otro lado, hay científicos que creen que los "mares lunares" y las tierras altas se formaron por flujos de lava, lo que indica que cualquier agua presente puede haberse evaporado hace mucho tiempo. Las muestras traídas por las misiones Apolo confirmaron esta última opinión, revelando que el suelo y las rocas en la superficie de la Luna son extremadamente secos y nunca han estado sujetos a la erosión por agua.

¿Es posible que existan otras fuentes de agua en la Luna? Teóricamente, sí. En 1961, algunos científicos propusieron que cometas y asteroides, a lo largo de eones, pudieron haber entregado agua a la Luna, que podría almacenarse en forma de hielo dentro de los cráteres en los polos de la Luna.