A finales de la década de 1940, los científicos británicos Bondi, Gold y Hoyle propusieron una nueva teoría conocida como el modelo de universo en estado estacionario. Este modelo asume que el universo es infinito, sin principio ni fin, y siempre mantiene un estado constante. Para abordar el hecho de la expansión cósmica, sugirieron que se crea continuamente nueva materia en el universo, con una tasa de creación que contrarresta la disminución de densidad causada por la expansión, manteniendo así una densidad de materia constante. Esta teoría desafía las visiones tradicionales sobre el origen del universo, ofreciendo una explicación novedosa de que la materia en el universo no surge de la conversión de energía, sino que nace de la nada. Sin embargo, esta teoría enfrenta numerosas controversias, incluida su incapacidad para ser verificada a través de la observación y su violación de las leyes de conservación de la masa y la energía. Además, los cambios observados en el número de cuásares no se alinean con las predicciones del modelo de universo en estado estacionario y no logra explicar adecuadamente el fenómeno de la radiación cósmica de fondo de microondas.