En julio de 1946, un geólogo petrolero en México descubrió una rana que había estado enterrada durante 2 millones de años. Al ser excavada, la piel de la rana seguía siendo suave y brillante, pero murió dos días después. Los geólogos determinaron que el yacimiento mineral se formó hace más de 2 millones de años, lo que sugiere que esta rana había estado hibernando durante un tiempo increíblemente largo. Un milagro similar ocurrió en 1782 en los suburbios de París, donde un trabajador de la piedra encontró cuatro sapos vivos enterrados a 45 metros de profundidad en una capa de piedra caliza. Estos sapos habían estado hibernando durante más de un millón de años. ¿Por qué pudieron sobrevivir tanto tiempo sin morir? Esto ha despertado un amplio interés y estudio entre los científicos.

Muchos biólogos creen que la temperatura estable dentro de las rocas es un factor clave que permite a estos anfibios hibernar durante largos períodos. El metabolismo de las ranas y los sapos disminuye significativamente con los cambios de temperatura, y en la temperatura estable de las rocas, casi no metabolizan, consumiendo casi ninguna energía, lo que les permite sobrevivir durante largos períodos sin comida. El Dr. Su Mi de la Universidad de Minnesota descubrió a través de experimentos que las ranas contienen glicerol, lo que puede ser una de las razones por las que pueden sobrevivir en condiciones extremas.

Sin embargo, aún quedan muchos misterios sobre cómo estos anfibios pueden sobrevivir durante millones de años dentro de las rocas. Muchos científicos creen que entender este problema es crucial para estudiar la adaptabilidad biológica y la longevidad humana.