En Jianyang, provincia de Sichuan, hay una vista única: una garza salvaje a menudo se posa en el techo de un triciclo de pedales. Esta escena cuenta una historia de armonía entre los humanos y la naturaleza.
En la primavera de 2002, el conductor de triciclo Liu Shaoguo rescató a una garza herida de las calles de Jianyang, a la que nombró "Xiao Bai". Al principio, Xiao Bai era cautelosa con Liu, pero gradualmente se adaptó a su nueva vida y desarrolló un profundo vínculo con él. Cada mañana, Liu traía pescado y camarones frescos para acompañar a Xiao Bai en cada amanecer. No solo se convirtió en la compañera de Liu, sino que también asumió el papel de su guardiana. Cada vez que Liu regresaba a casa cansado, Xiao Bai le acariciaba suavemente el cuello con su largo pico, expresando gratitud. Xiao Bai también ha actuado como vigilante en la casa de Liu, alertándolo siempre que se acercaban extraños.
La presencia de Xiao Bai no solo ha llenado la vida de Liu de alegría, sino que también ha sorprendido a los vecinos y transeúntes. Se reúnen para escuchar las historias de Liu y Xiao Bai, e incluso están dispuestos a montar en el triciclo de Liu para disfrutar de la experiencia de viajar junto a la garza.