Édienne Bognon nació en 1739 en Santos, en la región de Loire-Atlantique, Francia. Después de años de arduo entrenamiento, desarrolló una habilidad extraordinaria: podía ver barcos lejanos a simple vista y predecir la llegada de buques navales días antes. Su destreza superaba la de un radar convencional y le valió el título de "Hombre Radar".
El notable talento de Bognon no era innato, sino que surgió de un momento de inspiración. Experimentó con la navegación sensorial y, finalmente, aprendió a "ver" barcos más allá del horizonte. En 1763, se trasladó a Mauricio para trabajar como ingeniero, donde observaba diariamente los barcos que pasaban, perfeccionando sus habilidades hasta el punto de poder predecir con precisión la llegada de barcos hasta tres días antes.
La noticia de las habilidades de Bognon llegó al Ministro de la Marina Francesa, Jean Castries, quien le ordenó documentar todos los barcos sospechosos que percibiera. El 15 de mayo de 1872, Bognon predijo con precisión la llegada de tres barcos, y el 20 de junio pronosticó los movimientos de un gran número de embarcaciones, incluida una avanzada de la Flota Real Francesa. Sus predicciones fueron exactas, y ganó fama en todo el país, recibiendo invitaciones para mostrar su talento.
A pesar del reconocimiento que rodeaba las habilidades únicas de Bognon, él mismo no pudo explicar su origen. Más tarde, el erudito Pitot se interesó por Bognon y confirmó a través de investigaciones en archivos que estaba físicamente sano y mentalmente equilibrado, lo que daba credibilidad a sus habilidades extraordinarias. Sin embargo, las razones detrás de este milagro siguen siendo inciertas, y se desconoce si aparecerán individuos similares en el futuro.