En 1959, el artista sueco Friedrich Jurgensen grabó accidentalmente extrañas voces durante una grabación cerca de su villa en el campo. Estos sonidos parecían ser susurros de los fallecidos, discutiendo las canciones de los pájaros nocturnos en sueco y noruego. Después de numerosos experimentos, descubrió que la cinta producía voces más claras y discernibles al reproducirse, con algunos incluso afirmando escuchar las voces de sus familiares y amigos.

En 1964, Jurgensen publicó "Voces del Universo", detallando sus hallazgos. Este descubrimiento llamó la atención del renombrado psicólogo alemán Dr. Hans Bender. El Dr. Bender organizó un equipo de científicos para realizar experimentos repetidos, confirmando finalmente que bajo condiciones específicas, la cinta podía capturar voces humanas claras. Estos sonidos no podían ser explicados por la ciencia existente, y el Dr. Bender incluso sugirió que su importancia era comparable a los descubrimientos nucleares.

A medida que más científicos se unieron a la investigación, los experimentos alcanzaron un clímax. En 1965, el profesor de psicología experimental Dr. Konstantin Raudive comenzó a realizar experimentos de grabación con resultados significativos. En un momento dado, el editor británico Colin Smithers compró una nueva cinta y realizó experimentos bajo la guía de Raudive. Cuando el Dr. Peter Bender escuchó la cinta, se sorprendió al oír la frase en alemán "Abre la puerta", que era la voz de su madre fallecida. ¡Este descubrimiento convenció al Dr. Bender sin lugar a dudas!

Colin Smithers tradujo la investigación de Raudive al inglés, atrayendo la atención global. A finales de la década de 1960, la NASA mostró interés en esta investigación, enviando ingenieros para examinar de cerca los resultados experimentales de Raudive. Aunque mantuvieron una actitud abierta hacia los hallazgos, se negaron a sugerir cualquier conexión entre estos sonidos y los proyectos espaciales.

Sin embargo, muchos científicos, incluido el Dr. Javier de Oxford y el Dr. Klinsman de Harvard, se mostraron escépticos, creyendo que estas voces podrían ser meras coincidencias o malas interpretaciones.