Hubo una vez un joven estudiante que solía tener pesadillas sobre ser estrangulado por una gigantesca pitón, y más tarde fue diagnosticado con un tumor maligno. Una mujer soñó que estaba enterrada bajo tierra, y dos meses después, le diagnosticaron tuberculosis. El médico soviético Vasily Kazakin creía que estos sueños no eran meras coincidencias, sino un mecanismo de advertencia del cerebro que podía señalar enfermedades en sus etapas tempranas. A través de su investigación, descubrió que los sueños podían predecir diversas enfermedades, como enfermedades pulmonares, hipertensión e incluso problemas en órganos internos. Kazakin estaba convencido de que los sueños son una herramienta poderosa para diagnosticar enfermedades, especialmente por la noche, cuando el cerebro está más activo. En 1975, los periodistas estadounidenses Henry Griss y William Dick visitaron a Kazakin y escucharon sus asombrosas historias sobre el diagnóstico de enfermedades a través de los sueños. Kazakin había vivido personalmente el asedio de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial y utilizó presagios de sueños para predecir la muerte de algunas personas. Acumuló miles de casos y descubrió que los escenarios de los sueños a menudo presagiaban futuras condiciones de salud.