La leyenda de los zombies vampiros ha circulado ampliamente desde tiempos antiguos. Ya sea por las momias deshidratadas que abandonan sus tumbas por la noche o por los zombies hinchados y lentos, siempre evocan el miedo a lo desconocido. Estas leyendas son prevalentes en todo el mundo, especialmente en Europa Central y del Este. Entre ellas, la historia de Vlad el Empalador, un príncipe rumano del siglo XV, es particularmente cautivadora. Aunque Vlad mismo puede no haber sido el zombie vampiro de la leyenda, sus acciones brutales proporcionaron una base real para los relatos de los no-muertos que chupan sangre.
Nacido alrededor de 1430, Vlad gobernó durante menos de una década, pero cometió innumerables actos de crueldad. No solo mató a miles, sino que también torturó a sus víctimas de diversas maneras extremas. Estas acciones no solo infundieron miedo, sino que también despertaron interés en la leyenda del zombie vampiro. De hecho, las infames hazañas de Vlad eran bien conocidas en su época, y algunos historiadores incluso lo apodaron "el Empalador."
Vlad a menudo es representado como un joven príncipe apuesto, sin embargo, sus crueles acciones contrastan marcadamente con su apariencia. Aunque algunos argumentan que su imagen brutal fue fabricada por rivales políticos, hay evidencia sustancial que indica que Vlad era, de hecho, un gobernante despiadado. Se dice que su tumba está ubicada en una isla en un lago en Rumanía. A principios del siglo XX, un equipo excavó la tumba, pero la encontró vacía, lo que llevó a especulaciones sobre si el cuerpo de Vlad había sido llevado por un zombie vampiro.