En el verano de 1997, tres estudiantes universitarios de Alemania—Erlens, Karl y Gebert—hicieron un descubrimiento inesperado mientras exploraban el Bosque de Turingia. Tropezaron con una cueva que contenía no solo los restos esqueléticos de personas enanas, sino también un pico de hierro. Este sorprendente hallazgo atrajo la atención mundial y generó amplias discusiones entre los expertos.
Erlens declaró: "Viajamos a todos los lugares que pudimos, con la intención de llegar al lugar donde anteriormente se había descubierto una cueva..." Después de descubrir la cueva, realizaron una excavación y encontraron 12 restos esqueléticos de personas enanas, incluyendo un esqueleto completo y un pico oxidado. Los expertos tienen opiniones diferentes sobre la importancia de este descubrimiento; algunos lo desestiman como una broma absurda, mientras que otros creen que es un fenómeno genuino.
El historiador M. Otto sugiere que el pico de hierro data de hace más de 1,000 años, lo que indica que estas personas enanas pudieron haber vivido en una era anterior. Mientras tanto, la coleccionista de folclore G. Ursula advierte que estos hallazgos podrían estar relacionados con los legendarios habitantes enanos de las montañas. El guardabosques B. Gans afirma que estas personas enanas aún habitan en la zona, pero son muy sensibles, y perturbarlas podría traer problemas.