En 1898, un transatlántico ficticio llamado "Titan" apareció en la novela "Futility". Catorce años después, un lujoso transatlántico real llamado "Titanic" se hundió tras chocar contra un iceberg el mismo día. Aún más sorprendente, un relato corto de un periodista en 1892 había predicho de manera inquietante la tragedia del Titanic. Veintitrés años después, un marinero, al recordar el hundimiento del Titanic en una noche similar de la misma temporada, emitió una advertencia oportuna que evitó que otro barco llamado "Titanian" sufriera el mismo destino.
Coincidencias entre profecías y realidad en novelas