La Isla Coco, situada a 600 kilómetros al sur de la costa del Pacífico de Costa Rica en América Central, es un destino turístico pintoresco. Una cautivadora leyenda rodea esta isla, afirmando que alberga un vasto tesoro de oro y plata. Después de que el líder colonial español Pizarro conquistara Perú en 1535, Lima se convirtió en la sede del gobernador de las colonias españolas en América del Sur, acumulando una cantidad significativa de oro y plata que se enviaba regularmente a España. En 1821, el pirata británico William Thompson asaltó la ciudad portuaria peruana de Callao, escapando con un gran botín de tesoros, incluidos 24 cofres de joyas de oro y plata. Thompson enterró la mayor parte de su tesoro en la Isla Coco antes de destruir su barco pirata, el Mary Dear.
Antes de su muerte, Thompson reveló el secreto de su tesoro a su amigo Keating, quien realizó tres viajes a la isla y regresó con tesoros valorados en más de 500 millones de francos, pero no pudo localizar todo el botín. Keating luego compartió el secreto del tesoro con el cabo de la marina Nicola Fitzgerald, quien, antes de su muerte, se lo transmitió al capitán Cozens-Hall. A pesar de numerosos intentos de encontrar el tesoro en la Isla Coco, ninguno ha tenido éxito. En 1927, el capitán francés Tony Mangel replicó los documentos relevantes y realizó dos viajes a la isla en busca de tesoros, pero abandonó la búsqueda debido al peligroso flujo de agua en las cuevas. Con el tiempo, el entorno ecológico de la Isla Coco ha sido gravemente dañado, lo que llevó al gobierno de Costa Rica a prohibir la caza de tesoros en la isla.