En el camino hacia la antigua ciudad de Machu Picchu, el tren ha estado corriendo durante más de dos horas y el paisaje exterior ha cambiado. Montañas imponentes, cuya nieve ya se ha derretido, parecen particularmente oscuras bajo el sol. El tren avanza a través de un valle sombrío, atravesando un desfiladero escarpado. El aire en las montañas es helado, haciendo que mis pies se sientan fríos. Tiemble y miro los materiales en mis manos.
En las antiguas leyendas peruanas, Viracocha es retratado como un creador que llegó de lejos, desembarcando en las costas con dos compañeros. Entró en los Andes, trayendo civilización y enseñanzas a los pueblos indígenas locales. A medida que Viracocha avanzaba, convocaba a la gente a salir de las montañas, dejando sus huellas a través de Cusco, Ecuador y más allá. Finalmente, Viracocha y sus discípulos desaparecieron en el mar, dejando atrás una escena de despedida conmovedora.
La imagen de Viracocha está vívidamente representada en la mitología peruana. Se le describe como un anciano, vestido con atuendos tradicionales peruanos, sosteniendo un bastón que simboliza el poder, con una mirada profunda y una expresión amable. Sus dos compañeros se encuentran respetuosamente a su lado, siguiéndolo de cerca. Con cada paso, la presencia de Viracocha va acompañada de señales milagrosas. La gente local sale de las montañas para dar la bienvenida a este creador.
Viracocha se quedó en Cusco durante un tiempo considerable, convirtiéndose en el lugar donde se detuvo más tiempo. Las paredes de piedra y los templos de la antigua ciudad de Cusco son testigos de esta historia, con varios patrones misteriosos tallados en la piedra, como si contaran las antiguas leyendas. Viracocha dejó su huella en los templos de Cusco, y estas marcas aún son recordadas por la gente hoy en día.
La escena de Viracocha y sus discípulos desapareciendo en el mar está llena de un sentido de magia. Caminaban sobre las olas tan libremente como si estuvieran en tierra. Los lugareños dicen que Viracocha y sus compañeros se desvanecieron en el vasto océano, dejando atrás una escena de despedida triste. La figura de Viracocha se desvaneció gradualmente, dejando solo una silueta que desapareció en el horizonte.