A principios del siglo XX, Stein descubrió la antigua ciudad de Niya en el borde del desierto de Taklamakan. Esta grandiosa ciudad, notablemente bien conservada, es comparable a la antigua ciudad romana de Pompeya. Se desenterraron numerosos artefactos preciosos aquí, especialmente tablillas de madera inscritas con extraños símbolos que atrajeron una amplia atención. Estos símbolos están en Kharosthi, un antiguo guion que desapareció, originario del noroeste de India alrededor del siglo IV a.C. Las tablillas de madera documentan la historia de Niya frente a amenazas externas, revelando posibles razones para su desaparición.
La desaparición de Niya no está exenta de pistas. Según las tablillas de madera, la ciudad enfrentó poderosas amenazas externas que apenas pudo resistir. Además, las acciones del pueblo de Niya pueden haber contribuido a la degradación ambiental, lo que finalmente llevó a su engullimiento por el desierto. Una vez un importante centro en la Ruta de la Seda, Niya contaba con ricos recursos naturales y logros culturales, pero la sobreexplotación y la destrucción resultaron en la disminución de fuentes de agua y un grave deterioro ambiental. Hoy en día, las ruinas de Niya consisten solo en muros en ruinas y restos momificados, evocando un sentido de pérdida.
El destino de Niya sirve como una advertencia sobre la vital importancia de valorar nuestro entorno y recursos.