Nínive, la capital del Imperio Asirio a finales del siglo VIII a.C., fue una vez un centro cultural de Mesopotamia. No solo fue el lugar de predicación del profeta Jonás mencionado en la Biblia, sino también un testigo de la historia y mitología asiria. Durante los reinados de Sennacherib y Asurbanipal, Nínive alcanzó su apogeo, con enormes relieves en palacios y murales que documentaban su gloriosa historia. Sin embargo, en el 612 a.C., la ciudad fue saqueada e incendiada por la coalición de los neobabilonios y los medos, lo que llevó a la desaparición de estos relieves. Siglos después, en el siglo XIX, los exploradores finalmente descubrieron los secretos de Nínive, encontrando una gran cantidad de artefactos preciosos, incluida la biblioteca de Asurbanipal y los relieves de la 'Caza Real'. Estos relieves no solo muestran los logros artísticos de la antigua Asiria, sino que también revelan las duras realidades de la esclavitud, proporcionando una visión del mundo antiguo.