Ubicado en la República de Gabón, en el centro de África, Oklo es famoso por su antiguo reactor nuclear. En 1972, científicos franceses descubrieron una concentración inusualmente baja de uranio-235 al analizar el mineral de uranio local. Investigaciones posteriores confirmaron que un antiguo reactor nuclear había estado en funcionamiento aquí durante 500,000 años. Este hallazgo no solo desafía los límites de la historia tecnológica humana, sino que también genera interminables especulaciones sobre sus constructores.

Los científicos han descartado la posibilidad de formación natural y han especulado que podría haber sido construido por extraterrestres. Hace dos mil millones de años, la vida en la Tierra aún no había alcanzado niveles modernos, y los humanos aún no habían aparecido. Algunos sugieren que existió una sociedad altamente desarrollada hace 2 mil millones de años, que fue destruida por la guerra, dejando atrás este reactor nuclear. Otra teoría plantea que una civilización alienígena visitó la Tierra y construyó el reactor en la región de Oklo.

Los mitos locales describen a una deidad que desciende del cielo, esculpiendo estatuas de mineral que irradiaban luz y traían iluminación. Esto puede insinuar una fuente de energía que ha alimentado la imaginación humana.