El 28 de febrero de 1986, la pequeña ciudad de Dalinergorsk en el Lejano Oriente ruso fue testigo de un increíble fenómeno en el cielo. A las 19:55, una esfera roja atravesó el cielo desde el suroeste, cayendo finalmente en las afueras en la altura 611. Los testigos describieron la esfera como de aproximadamente 2 a 3 metros de diámetro, silenciosa y sin dejar rastro. Al impactar, la esfera chocó contra un acantilado, haciendo que las rocas se calentarán y brillaran, pareciendo la luz de arco producida por un cortocircuito o soldadura.

El sitio del impacto estaba cubierto de pellets de aleación de plomo, con un peso total de aproximadamente 70 gramos y un diámetro que varía de 0.5 a 6 milímetros. Algunos de estos pellets de plomo eran hexágonos irregulares con superficies afiladas, siendo el más pesado de aproximadamente 2 gramos. Las pruebas de laboratorio revelaron que estos pellets contenían varios elementos, incluyendo elementos de tierras raras como lantano, circonio, praseodimio, cesio, molibdeno, tungsteno y itrio. Además, se encontraron alrededor de 30 gramos de pequeñas perlas de hierro, junto con una sustancia negra y quebradiza de apariencia reticulada.

El origen de estos materiales sigue siendo un misterio, lo que ha generado una amplia especulación dentro de la comunidad científica. Algunos creen que podría ser un fenómeno natural raro conocido como relámpago en bola, mientras que otros especulan que podría ser escombros de un satélite o cohete. Algunos académicos incluso sugieren que podría ser parte de un dispositivo descontrolado de seres inteligentes extraterrestres.

Este incidente atrajo la atención de la Academia de Ciencias de Rusia, que envió un equipo de investigación para realizar un estudio detallado con el fin de descubrir los secretos detrás de la esfera roja.