Después del éxito del alunizaje, el entusiasmo de la humanidad por explorar otros planetas se disparó. Los científicos dirigieron su atención a Marte en busca de vida potencial. Entre 1964 y 1977, Estados Unidos lanzó varias sondas, incluida Mariner 9, que capturó las primeras imágenes de alta resolución de la superficie marciana. Los científicos descubrieron lechos de ríos amplios y serpenteantes que no tienen relación con los legendarios canales. Estos lechos de ríos se extienden hasta 1,500 kilómetros y tienen más de 60 kilómetros de ancho, lo que indica que fueron moldeados por una erosión líquida considerable.

Sin embargo, el clima actual en Marte es muy diferente al del pasado. La mayor parte del agua en los casquetes polares existe en forma de hielo, y la atmósfera es extremadamente delgada, lo que impide el flujo libre de humedad. Los científicos especulan que el Marte primitivo pudo haber experimentado una actividad volcánica frecuente y un clima cálido, donde las erupciones volcánicas liberaron grandes cantidades de gas, creando una atmósfera densa que mantenía la superficie marciana cálida y permitía que los ríos fluyeran. A medida que la actividad volcánica disminuyó, la atmósfera marciana se volvió gradualmente más delgada y seca, lo que llevó al secado de los lechos de ríos y transformó a Marte en un mundo desolado.

Otra hipótesis sugiere que el Marte primitivo tenía un eje de rotación significativamente inclinado, lo que provocó el derretimiento de los casquetes polares y liberó grandes cantidades de dióxido de carbono en la atmósfera. Esto llevó a una evaporación sustancial de agua, resultando en lluvias en las regiones ecuatoriales y la formación de ríos. Hoy en día, la pregunta sigue siendo: ¿dónde fue toda el agua en Marte? Este problema sigue desconcertando a los científicos. Los cambios fundamentales en el clima de Marte pueden ser una de las razones detrás de este misterio, pero los procesos específicos requieren más investigación.