En 1980, en una península desolada a lo largo de la costa noruega, una exhibición de clavados desde acantilados atrajo a una gran multitud. Treinta buceadores se lanzaron a las profundidades incomprensibles del mar, pero después de la actuación, ninguno volvió a salir a la superficie. Las operaciones de rescate fracasaron, incluso el equipo de salvamento fue succionado hacia las profundidades. Al día siguiente, un buceador descubrió un poderoso remolino a cinco metros de profundidad, que contenía no solo a las víctimas, sino también a dos buceadores y un mini-submarino. Extrañamente, se encontraron algunos cuerpos encadenados por los tobillos, y no se habían descompuesto. ¿Quiénes eran? ¿Por qué permanecen sin resolver estos misterios?