El universo tiene una historia de aproximadamente 11 mil millones de años desde el Big Bang. Las observaciones actuales indican que el universo sigue en expansión. En el futuro, podría continuar expandiéndose hasta agotar su energía o, tras alcanzar un punto crítico, comenzar a contraerse. Independientemente del escenario, el universo está destinado a llegar a su fin. Los científicos especulan que este proceso podría llevar cientos de billones de años. La investigación de los astrofísicos estadounidenses Fred Adams y Greg Laughlin sugiere que en un futuro distante, el universo podría volver a degenerarse en un estado caótico compuesto de partículas subatómicas.
Si el universo continúa expandiéndose, las estrellas agotarán su combustible nuclear interno, transformándose eventualmente en enanas blancas, estrellas de neutrones y agujeros negros. Estos agujeros negros consumirán toda la materia, incluida la luz, sumergiendo al universo en la oscuridad. Con el tiempo, los agujeros negros también se evaporarán gradualmente, y las partículas fundamentales que componen el universo se descompondrán, llevando a un regreso a un mundo caótico.
Si el universo comienza a contraerse, la densidad de la materia aumentará continuamente, las distancias entre los cuerpos celestes se acortarán y la temperatura general del universo también aumentará. Inicialmente, la vida en los planetas no podrá sobrevivir, y eventualmente, los propios planetas serán destruidos. Cuando la temperatura del universo supere la de las estrellas, estas se descompondrán en gas, y los agujeros negros absorberán este material. Los agujeros negros se fusionarán, formando finalmente un agujero negro masivo. Al final, incluso el agujero negro se evaporará, y las partículas fundamentales se descompondrán, devolviendo al universo a un estado caótico.