La edad de la Tierra ha sido un tema de debate durante siglos. Los sumerios inventaron la escritura hace más de 5,000 años, lo que llevó a estimar que la Tierra ha existido al menos tanto tiempo. La Biblia occidental, considerada como verdad por muchos en ese momento, sugería que la Tierra tenía solo 6,000 años. Sin embargo, algunos académicos desafiaron esta visión, argumentando que los cambios lentos observados en los fenómenos naturales indicaban que la Tierra era mucho más antigua.

En 1749, el científico francés Georges-Louis estimó que la Tierra había tardado al menos 75,000 años en alcanzar su estado actual, basándose en varios fenómenos naturales. En 1715, Edmond Halley calculó la edad de la Tierra examinando el contenido de sal que los ríos llevan a los océanos. Suponiendo que el agua del mar era originalmente dulce, estimó que se necesitaron alrededor de 1,000 millones de años para que los océanos se volvieran tan salados como son hoy. Esta hipótesis fue un cálculo idealizado que pasó por alto muchos factores aleatorios, lo que llevó a discrepancias significativas con la realidad. De hecho, las rocas de hace 1,000 millones de años son abundantes en la Tierra, y en 1931 se descubrieron rocas de 2,000 millones de años, con rocas aún más antiguas, de alrededor de 3.8 mil millones de años, encontradas en Groenlandia.

Hoy en día, los científicos han determinado que la edad de la Tierra es de aproximadamente 4.6 mil millones de años a través del estudio de la descomposición radiactiva y midiendo el contenido de elementos radiactivos en las rocas.