En los últimos dos mil años, cada siglo ha visto cómo la duración de un día se ha incrementado en 0.001 segundos. Aunque esto puede parecer insignificante, el efecto acumulativo a lo largo del tiempo es bastante notable. Este fenómeno se debe principalmente a las fuerzas de marea ejercidas por la Luna sobre la Tierra, que gradualmente ralentizan la rotación del planeta. La atracción gravitatoria de la Luna crea mareas en la superficie terrestre, causando que los niveles del mar suban y bajen periódicamente. A medida que la Tierra sigue rotando de oeste a este, percibimos estas olas de marea moviéndose de este a oeste. Sin embargo, estas olas de marea ejercen una resistencia sobre la rotación de la Tierra, reduciendo así su velocidad. Como resultado, cada día en la Tierra es en realidad más largo ahora que en el pasado.

Se espera que este proceso continúe en el futuro, con el día de la Tierra alcanzando potencialmente la duración de un mes en unos 5 a 10 mil millones de años. Para entonces, los estilos de vida humanos pueden experimentar cambios significativos, lo que podría dificultar la adaptación a tal transformación. Sin embargo, este escenario aún está muy lejos, y no hay necesidad de preocuparse de inmediato.